El cambio es lo importante
Más que preguntarte si esconderse es “bueno o malo”, observa si algo cambió. ¿Antes salía a recibirte y ahora no? ¿Dejó de usar sus lugares favoritos? ¿Come menos o evita el contacto?
Los gatos suelen ocultar dolor o malestar, así que los cambios de conducta pueden aparecer antes que otros síntomas más evidentes.
También puede ser estrés
Mudanzas, visitas, ruido, una nueva mascota, cambios de muebles o incluso una caja de arena colocada en otro lugar pueden afectar a un gato sensible.
Darles escondites seguros, respetar sus tiempos y mantener rutinas predecibles suele ayudar.
¿Cuándo consultar?
Si además de esconderse hay pérdida de apetito, vómitos, cambios al orinar, dificultad para moverse, respiración diferente o decaimiento, conviene pedir una evaluación veterinaria.